La infidelidad en tiempos de internet

LA INFIDELIDAD EN TIEMPOS DE INTERNET,
por María Ester ANTELO y Paola Daniela ARCURI


Al suroeste de China, existe una comunidad, los Mosuo. No practican el matrimonio, las familias están dominadas por las mujeres con sus hijos  y viven  sin ninguna preocupación sobre quiénes son sus padres biológicos. La mujer puede tener los amantes que quiera, sin ser estigmatizada, porque todos los hijos pertenecen a la comunidad y si se adoptan, adquieren el nombre de la línea maternal.

Una comunidad de flexibilidad absoluta. Durante el día los hombres colaboran con las familias que hayan ayudado a crear, pero el sexo nocturno es un asunto privado. Así y todo, también hay parejas exclusivamente monógamas y los hombres pueden formar  aparte nuevas familias. Conviven ambas formas.

Cuando se empezó a estudiar este particular sistema familiar, programas televisivos hablaban de ellos como una “sociedad promiscua”.  Cuando en realidad, lo que los investigadores encontraron en esta comunidad eran  familias donde sus miembros  convivían en armonía.

El daño que causan los prejuicios culturales puede ser muy destructivo. Simplemente, los mosuo no conciben el matrimonio y la vida familiar como lo consideran la mayoría de las sociedades. Y eso no otorga calificación de bueno o malo.

¿Qué entendemos por fidelidad? No para los mosuo, sino para sociedades como la nuestra. La fidelidad o infidelidad no existen per se, son constructos sociales, dependen siempre del marco cultural y de los pactos  en el que uno se halla inmerso.

 Comencemos por encuadrar desde lo semántico qué entendemos por infidelidad. Fidelidad deriva de la palabra Fe  y esta a su vez del vocablo latino Fides, que significa entre sus acepciones confianza, crédito, buena fe, palabra dada. Y el prefijo IN que se le antepone a dicho concepto es un privativo o negativo.

La infidelidad representa entonces la ruptura de un pacto tácito de exclusividad tanto afectiva como sexual, entre dos personas que libremente toman la decisión de compartir sus vidas en una relación de pareja, independientemente de si existió o no un compromiso legal.

Si bien esto puede sonar muy claro, a veces los límites de que es lo que se considera infidelidad varía de persona a persona o para ser más específico, de pareja en pareja, según el contrato establecido….

A diferencia del  concepto de infidelidad, el  de adulterio sí es más específico: relaciones sexuales de una persona casada con alguien que no es el cónyuge. No toda infidelidad es adulterio.

Fidelidad: la capacidad de no engañar, no traicionar, valor moral que faculta al ser humano para cumplir con los pactos y compromisos adquiridos. Si entendemos que en cada relación hay contratos implícitos o explícitos, cada pareja sabe qué es lo que puede permitirse sin dañar al otro. Lo que marca el límite es el dolor.
 

LA FIDELIDAD A TRAVÉS DE LA HISTORIA

Es más frecuente la infidelidad ahora que en el pasado?

Ya entre los esquimales era habitual ofrecer los servicios de la esposa (solo si ella estaba de acuerdo) a un compañero de caza, cuando el marido estaba interesado en una amistad con él.

En las sociedades europeas, el señor feudal se reservaba el derecho de desflorar a la novia de su vasallo en la noche de bodas.

En Nigeria, una mujer insatisfecha con su marido que sin embargo no desee el divorcio puede tomar un amante que vivirá con ella en la casa familiar. Los hombres gozan del mismo privilegio.

Ninguna de estas conductas eran vistas como adulterio o infidelidad, tal cual es definido por la cultura occidental.

Los antiguos hebreos relacionaron el adulterio con el pecado en la historia de occidente. Como escribió Pablo en Corintios “es mejor estar casado que arder en las llamas de la pasión”

Esta actitud frente al adulterio como transgresión moral tanto para hombres como para mujeres, dominó las costumbres occidentales. De todas formas,  este código moral no impidió que existieran los engaños. El mandamiento “no desearás la mujer de tu prójimo” no fue cumplido a rajatabla a lo largo de la historia.

El sexólogo Alfred Kinsey concluyó en los años cuarenta que uno de cada dos hombres casados y una mujer de cada cuatro cometen adulterio alguna vez en su vida. Incluso, algunos investigadores sugieren que la infidelidad creció durante las dos guerras mundiales.

Existen muchas infidelidades de personajes famosos que se han dado a conocer a lo largo de la historia. Por ejemplo, el trío formado por el Príncipe Carlos con Camila Parker Bowles y la fallecida Lady Di. Y las infidelidades de esta última, en represalia a su marido, llenó páginas de libros.

A lo largo de la historia del cine, numerosas películas hablaron sobre la infidelidad: “La letra escarlata” ( una mujer humillada por llevar en su vientre el hijo producto de una relación adúltera),   “El cartero llama dos veces” (un hecho criminal fundado en un adulterio), “La comezón del séptimo año” ( donde el sentimiento de culpa del personaje, le impide consumar la traición),  y las dos que no podían faltar….”Atracción Fatal” (y el peligro de que cocinen el conejo en tu propia casa) y “Los Puentes de Madison” (quien no ha llorado cuando Meryl Strep no abrió la puerta de la camioneta para ir a encontrarse con su amante)

En la literatura, merece un párrafo aparte  “Madame Bovary” de Gustave Flaubert, obra que generó un escándalo en su época;  su autor debió enfrentar un juicio acusado  por la inmoralidad del relato. Se lo criticaba por no condenar abiertamente a la protagonista por sus infidelidades.   Emma es el retrato de la mujer insatisfecha, yendo siempre detrás de algo que no tiene, de amores de novela que la colmen, viviendo su matrimonio como una cárcel. 

Entre los occidentales, cuanto más desarrollada sea la sociedad, más se equiparan las cifras de infieles entre los varones y las mujeres, aunque sigue siendo más infiel el sexo masculino. No olvidemos que las leyes siempre castigaron con más rigor la conducta infiel de la mujer, y  aún hoy existe una doble vara para juzgar a los hombres y a las mujeres.

La figura del  adulterio siempre cumplió un rol social de control sobre ellas. Desde el punto de vista evolutivo, se explica que  la infidelidad femenina estaba más prohibida porque el varón tenía que asegurarse que ese hijo fuera suyo. Por esa razón, los hombres sentirían más celos por un engaño sexual y las mujeres por un engaño amoroso, donde esté en juego el componente emocional. Las mujeres temen más al abandono emocional y financiero, porque durante siglos,  necesitó del varón para cuidar de su prole.

 Las estadísticas se obstinan en decir que el hombre sigue siendo más infiel. Incluso desde la biología se sostiene que la predisposición de los varones a la infidelidad está determinada por las hormonas. El deseo sexual está relacionado con los niveles de testosterona y esta hormona se encuentra en una proporción once veces mayor en los varones.
A  lo mejor es  como cantaba Sabina….” Los hombres engañan más, las mujeres mejor”…. no olvidemos un dato  fundamental: para ser infiel, hay que contar con quién.
 

Un recorrido por lo legal
La infidelidad bajo la óptica de la ley.


El artículo 198 del Código Civil impone el deber de fidelidad a los cónyuges y su redacción se ha mantenido idéntica después de la reciente sanción de la Ley 26618.

“Los esposos se deben mutuamente fidelidad, asistencia y alimentos”
Este deber de fidelidad entre los esposos no se interrumpe por la sola separación de hecho entre los cónyuges y subsiste con plena vigencia hasta el día en que se decreta la sentencia de divorcio vincular. 

El artículo 202 del mencionado Código establece como causas de separación personal, entre otras, el adulterio y las injurias graves.

No toda infidelidad constituye adulterio, lo cual no significa que no represente igualmente una ofensa. Para que constituya adulterio, se requiere que el acto en cuestión sea una unión carnal.

Pero igual, el deber de mutua fidelidad no se viola únicamente con el adulterio, sino también con cualquier  relación de intimidad  con una persona de otro sexo, que lesiona la reputación o los sentimientos del cónyuge.

Por eso, se incluyen en la figura de injurias graves todas las infidelidades de uno u otro de los cónyuges que no alcancen a demostrar el adulterio.

El adulterio formó parte de nuestro Derecho Penal hasta el año 1995, cuando fue derogado el artículo 118, que castigaba con prisión de un mes a un año a la mujer que cometiera adulterio, al “codelincuente”, y al hombre cuando mantuviere una manceba junto con  la manceba. 

Hay una diferencia fundamental que hace la ley entre el adulterio de la mujer y el del marido. Para demostrar adulterio al varón debe haber amancebamiento, es decir, concubinato o relación paralela sostenida en el tiempo, en cambio para la mujer, con una sola relación carnal bastaba. Lo que se tenía en consideración es que la adúltera puede traer al matrimonio como hijos, a niños que no lo son. Y así, el hijo extra matrimonial pasa a ser la prueba irrefutable de la infidelidad.

El artículo 118  que hablaba del adulterio como delito, formaba parte del apartado  III del Código Penal  que  estaba compuesto por un grupo de artículos que tendían a la protección del bien jurídico “honestidad” (más precisamente Delitos contra la honestidad). Ahora, ¿era posible sacar la valoración subjetiva para proteger un bien jurídico como la honestidad? ¿Respondía al principio de estricta legalidad y precisión empírica que se reclama para toda ley?

La honestidad a la que se refiere está relacionada con la vida sexual, o mejor dicho está ligada a la idea de que se entienda ésta en términos morales.

Honestidad entendida como moralidad sexual. Hay una diferencia entre la acción inmoral y la acción delictiva. ” ¿Es posible castigar un pecado como un delito? “. Recordemos, estamos en un estado laico, donde rige la libertad de cultos. Por lo tanto, es absurdo  legislar a partir de la Biblia.

En el año 1995 por ley 25087, no sólo se deroga el artículo 118 que castigaba penalmente el adulterio, sino  que se cambia el nombre del Título III, por  el de “Delitos contra la integridad sexual”. Se apunta a erradicar con esto todo los  elementos de valoración moral  que, al ser culturales, son susceptibles de cambios y variaciones  a través del tiempo. Y así, podríamos  apartarnos del peligro de  interpretaciones moralistas y religiosas.

No cabe duda que la sociedad ha ido evolucionando. La primera ley de matrimonio civil, número 2393, sostenía el deber de fidelidad de por vida y no se permitía contraer nuevas nupcias. El deber de fidelidad estaba en la ley y se aplicaba cuando algún cónyuge la invocaba.

Luego vino la ley 17711 (año 1968) cuyo artículo 67 bis permitía obtener el divorcio sin aptitud para un nuevo enlace. La separación que se podía hacer legalmente era una separación “de cuerpos”, y eso generó la necesidad de ir interpretando el deber de fidelidad, que es muy claro en un matrimonio cuyos integrantes viven juntos, pero se empieza a desdibujar cuando la pareja lleva cierto tiempo separada sin voluntad de unirse.

Después arriba la ley 23515 (año 1987) que establece el divorcio vincular. Esta ley fue producto de una avalancha en la Corte, por un fallo “Sejean contra Sack de Sejean” (año 84) donde la Corte dictaminó que la ley que prohibía el divorcio vincular era INCONSTITUCIONAL. A partir de ahí, todos los matrimonios separados que habían vuelto a formar pareja empezaron a interponer acciones legales para pedir la inconstitucionalidad. Y eso forzó la sanción de la ley.

Por último, la ley 26618 (año 2010), que estableció la aptitud para contraer enlace a personas del mismo sexo.
Algunos autores expresan la conveniencia que se elimine el adulterio como causal de divorcio, encuadrando toda violación del deber de fidelidad en la causal de injurias graves.

El proyecto del nuevo Código Civil intentaría  modificar esta situación eliminando el divorcio “causado”, o sea, haya o no mutuo acuerdo, nadie está obligado a desnudar la intimidad de la vida familiar. Las causas de la ruptura del proyecto de vida en común serían irrelevantes para el juez, ya no importaría si fue por infidelidad o no, y la función del magistrado no residiría en mirar al pasado para buscar culpas y el consiguiente castigo.

En función de esta nueva perspectiva, el proyecto dice: “Los esposos se comprometen a desarrollar un proyecto de vida en común basado en la cooperación y el deber moral de fidelidad. Deben prestarse asistencia recíproca” (Art. 431). La fidelidad es reconocida, entonces, como un deber moral. Si el deber de fidelidad es moral, su incumplimiento, por sí solo, no puede dar lugar a una consecuencia estrictamente jurídica como es la reparación de los daños y perjuicios.

Pero esto es un proyecto que está en proceso de debate y aprobación. Actualmente, está en vigencia el Código Civil de Vélez Sarsfield y la ley 26618 de matrimonio igualitario.

El deber de fidelidad no se viola únicamente con el adulterio, sino con cualquier otra relación de intimidad o afecto excesivo que pueda lesionar la reputación o los sentimientos. Por lo tanto, la relación sentimental iniciada mucho tiempo antes de cumplirse los tres años de que  se encontraran separados alcanza para tener por configurada la causal de injurias graves.

Aún con todo el avance tecnológico actual, sigue siendo muy difícil que una sentencia de divorcio tenga como causal el adulterio, excepto en aquellos casos donde la existencia de un hijo extramatrimonial es la prueba.

Pero más allá de lo que dice la ley, los fallos demuestran claramente el pensamiento de la época. Si uno recorre la jurisprudencia, puede encontrarse con apreciaciones diferentes. Un fallo del año 93, mencionaba que no siempre el iniciar una relación LUEGO de una separación, y ANTES del divorcio, implicaba adulterio.

Otro fallo pero del año 2010, menciona si hay separación de hecho no hay deber de fidelidad; y que exigir “castidad”  podría atentar contra el derecho a la intimidad que consagra el artículo 19 de la Constitución.

Y un fallo del 2012 , muy interesante, referido al tema que nos compete, habla de lo insuficiente de las pruebas que otorga internet para determinar adulterio, aunque si se puede obtener el divorcio bajo la causal de injurias graves.

En este recorrido por lo legal en referencia a la infidelidad, pudimos ver que el adulterio puede pasar por períodos de punibilidad o de impunidad, conforme con las valoraciones de la época. Siempre que se discute sobre adulterio está en juego una concepción del matrimonio y de familia. Con las notorias diferencias de apreciación según el momento histórico del que hablemos.

Ya en la jurisprudencia sobre el tema, se menciona que el conflicto conyugal no es un problema de solo uno de los cónyuges y suele ser una reacción a la conducta del otro, con las consecuentes dificultades que acarrea establecer quién es el responsable del fracaso matrimonial. A eso le agregamos el carácter de acción privada que tiene la figura de adulterio, que hace que sin el interés del cónyuge ofendido, no es posible establecerlo desde lo legal. Por ende, la posibilidad de represalia legal va a ir de la mano siempre del contrato matrimonial implícito que ambos cónyuges rubriquen.
 

¿LAS RELACIONES PARALELAS AUMENTAN CON LAS REDES SOCIALES?


Según encuestas, hasta el 2010 28 millones de parejas en el mundo habían roto sus relaciones a causa de descubrimientos de infidelidades en las redes sociales.

El nacimiento de las redes sociales ha generado un cambio sustancial en las relaciones humanas.

Facebook se ha convertido en la principal fuente de pruebas del 20 % de los divorcios de EE.UU. Algunos estudios señalan que existe una correlación alta entre las ciberrelaciones (sexuales o afectivas) y las separaciones.
 
No hay que subestimar a la red. Si bien  no es la causante directa de la ola de divorcios y rupturas, es un  medio que facilita la infidelidad en las parejas que ya presentan problemas.

Detrás de un teclado y un monitor está la oportunidad de ser infiel, las redes facilitan el contacto. Pero, por otro lado, dejan más en evidencia las infidelidades y así se convierte en un arma de doble filo. Todo aquello que se escribe en una plataforma digital es recuperable.

 A los medios tradicionales de prueba que pueden dar sustento a un divorcio contradictorio por la causal de infidelidad, se ha sumado una nueva "prueba de oro": la constatación notarial de comentarios y contenidos de todo tipo en redes sociales que constituyen "presunciones graves, precisas y concordantes" de la existencia de una relación extramatrimonial.

 Hay programas en el mercado, muy accesibles que permiten capturar una imagen o detectar palabras clave. También está la posibilidad de crear una cuenta de facebook con una identidad falsa para ver la reacción de su pareja frente a un coqueteo o acercarse a una amistad “sospechosa”.

Existe un sitio Facebookcheating.com (la trampa de facebook) donde se cuentan historias de infidelidades que nacen o perduran a través de la red social. El leit motiv... ¿Su adicción al facebook arruinó su matrimonio? O ¿Enciendes tu computadora para escapar de tu vida rutinaria?

La mayoría de las infidelidades causadas por facebook tienen su origen en el reencuentro con una ex pareja o amistad de la adolescencia o juventud. Y muchas relaciones electrónicas no comienzan en el espacio virtual. Algunas  personas que las viven han encontrado a sus parejas en situaciones de la “vida real” (viajes, vacaciones, encuentros profesionales, reuniones de negocios) y sostienen la relación por medio de internet en los casos de lejanía geográfica, en que uno de ellos o los dos, tengan parejas previas o cualquier otro tipo de obstáculo que se opongan a las pasiones cara a cara.

Como dijimos: se presenta como un medio que facilita la infidelidad en las parejas que ya presentan problemas. Pero en un mundo donde cada vez queda menos espacio para la privacidad, los infieles parecen tener todo en contra para mantener su impunidad.

Paradoja del nuevo siglo. Lo que permite el acercamiento es lo que al mismo tiempo lo delata.
 

SEXTING:
CUANDO LA INTIMIDAD SE CONVIERTE EN UN ASUNTO PUBLICO


El término SEXTING, viene de la fusión de dos palabras SEXO Y TEXTO, es decir, mensaje de texto con contenido sexual explícito que incluye fotos o videos que se envían a través de un celular o computadora.

Aunque es una práctica mayoritariamente de adolescentes, ha adquirido mucha popularidad entre los adultos. Se está convirtiendo en parte del cortejo o para darle un toque más hot a la relación.

Según estudios realizados en varias Universidades al respecto “simplemente es una forma más en que la tecnología influye en nuestras vidas, incluida la sexualidad y nuestros comportamientos sexuales”.

El problema principal es que una vez enviado, ya se pierde el control sobre su difusión y se vuelve un asunto público. Por eso puede dar lugar a casos de extorsión, donde se chantajea al fotografiado a cambio de no difundir las imágenes que lo comprometen.

Puede llevar a acciones ilegales relacionadas con los delitos contra la intimidad, libertad sexual o pornografía infantil. Hay que prestar atención porque puede convertirse en una puerta abierta a la explotación sexual de menores.

Pero los adultos que lo practican, lo consideran una práctica de sexo seguro, por no haber posibilidades de embarazo o de contraer enfermedades de transmisión sexual. Aunque el riesgo principal es no saber dónde van a ir a parar esas imágenes, que pueden ser difundidas de manera masiva.

Pese al riesgo de pérdida de privacidad, el sexting es una práctica en aumento sobre todo en personas de mediana edad.

Cuando apareció Internet, hace algunos años, se decía que ser humano se iba a volver cada vez más solitario y relacionarse exclusivamente con la máquina. Y que no habría ninguna posibilidad de intercambio afectivo en las relaciones humanas establecidas de esta forma.
Sin embargo, el número de divorcios provocado por la infidelidad virtual aumentó bastante.

Crece el adulterio online. Internet se está volviendo  la principal forma de infidelidad en las parejas.

En el año 86, en una encuesta de la revista People, el 74% de los encuestados consideró que no era necesario llegar a hacer el amor para cometer adulterio.
 
Teniendo en cuenta esto, se nos ocurrió pensar, en el mundo de las relaciones virtuales  y los distintos encuentros on line tan en boga…. Hasta dónde la gente considera infidelidad estas conductas de intercambio erótico a través de imágenes? Para ello hicimos una encuesta…….

Del total de entrevistados el 63 % eran del sexo femenino, y el 47%  del sexo masculino. Ante la pregunta “Pensando en el auge del SEXTING, es decir, el envío de MENSAJES, FOTOS Y/O GRABACIONES eróticas-sexuales captadas a través de internet, preguntamos: ¿Consideras infidelidad estas conductas que se generan por internet y quedan solamente en el plano virtual? el 60% de mujeres y el 50% de varones contestaron afirmativamente. Y en estos casos, destacaron la posibilidad de un “pecado del pensamiento”, se es infiel desde la mente, mostrando un interés concreto por alguien que no es la pareja.
Para los que no lo consideraban una infidelidad (30% de mujeres, 45% de hombres), resaltaban el hecho que estas conductas funcionaban a modo de alarma, un indicio de problemas vinculares en la pareja.  Y todos destacaban la importancia del contrato de fidelidad que cada pareja estableciera.

“La sexualidad y su exploración, es una práctica consustancial de los seres humanos que resulta necesario historizar. En el tiempo presente, el sexting nos habla de una manifestación histórica específica de la sexualidad de un sector de la población mundial, en la cual intervienen las mediaciones técnicas de nuestra era.” (Mauricio Ochoa – El sexting y los nativos neo tecnológicos). Internet es sólo una herramienta, ni buena ni mala, sólo un instrumento  propio de nuestra era.

NEGOCIOS EN INTERNET
AL SERVICIO DE LA INFIDELIDAD


Además de las redes que favorecen el encuentro con potenciales amantes,  hay un mercado de sitios que ofrecen servicios específicos destinados a quienes deciden mantener una aventura extramatrimonial. La infidelidad se ha convertido en un extraordinario negocio y la tecnología se ha puesto a su servicio.

Secondlove y Ashley Madison.com entre otras,  son las redes sociales de la infidelidad. Después de registrarse, las personas casadas pueden intercambiar fotos y mensajes con otras en su misma condición, con el fin de sostener una relación extraconyugal.

ASHLEY MADISON es llamado el paraíso de los infieles. Su leit motiv “la vida es corta, ten una aventura”. El usuario puede seleccionar si busca: “algo a corto plazo”, “algo a largo plazo”, “lo que sea que lo excite”, “ciber aventura – chat erótico”, o el sugestivo  “todo vale”.

Brinda un canal privado para conocer personas con las cuales tener una aventura, permite registrarse en forma anónima e incluye un botón de pánico para que pueda salir rápido del sitio en caso de emergencia. Incluso los pagos no aparecen registrados a nombre de Ashley Madison.

Tiene una opción para que las fotos y los mensajes sean sólo accesibles a los que tienen la contraseña para entrar a un escaparate privado.

Algunos miembros indican con detalle sus preferencias en la cama y tienen fichas de usuarios donde son calificados por otros.

Los usuarios gratuitos pueden enviar guiños a otros usuarios o enviar y recibir fotos públicas. Pero la experiencia completa sólo se obtiene cuando se compran créditos.

SECONDLOVE:   Página de citas para hombres y mujeres que buscan nuevas emociones y donde puedan encontrar personas con pareja que buscan una aventura paralela.

Con un lema muy parecido a la anterior: “la vida es corta, regálate un second love” o “¿Necesitas una aventura para romper con la rutina? Únete a nosotros y da el paso”.

Al igual que el otro la cuenta gratuita no nos deja interactuar con otros usuarios y la cuenta paga nos dejará acceder a los perfiles. Los datos siempre están protegidos bajo estrictas normas de seguridad.

También existe ZCUZA.COM.AR, rotulada como la primera agencia latina de coartadas personales. Ofrece garantías para que la relación extramatrimonial se concrete sin poner en riesgo la situación familiar, laboral, económica y social.

Siendo socio de ese sitio, zcuza se ocupa de todos los servicios que necesita para concretar la cita infiel, como  recibir por correo una invitación a un congreso planeado para la ocasión o llamadas a la casa familiar confirmando asistencia a eventos inexistentes.

La trampa necesita de recaudos. Cómo decía Chesteston: “"La aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo."

INFIDELIDAD Y MEDIANA EDAD
PROBABLES CAUSAS


Helen Fisher, en su libro “Anatomía del amor”, menciona algunas causas del por qué de la conducta infiel:  por placer ;  para mejorar los vínculos conyugales, satisfaciendo ciertas necesidades fuera de casa; como excusa para romper la relación; para llamar la atención, sentirse especiales, deseados, más atractivos o mejor comprendidos.  A veces quieren ser descubiertos para hacer las paces con sus cónyuges. Otras, lo hacen para vengarse. Y hay quienes buscan demostrarse a sí mismos que todavía son jóvenes, buscan la aventura que representa la última oportunidad.

Una aventura extramatrimonial puede ser un llamado de atención, que revela cuestiones que no le suceden sólo a uno, sino que son competencia de dos. Y puede ocurrir en cualquier momento de la pareja y a cualquier edad de sus integrantes.
Hay distintos momentos en los ciclos vitales de las parejas que producen crisis que pueden llevar al camino de la infidelidad.
Pero nos vamos a ocupar en este apartado, específicamente  de la Mediana Edad.

La mediana edad es una respuesta psíquica a la percepción inconsciente del proceso de envejecimiento del propio cuerpo.  Implica descubrir la finitud de nuestra vida.
Es esa etapa donde se compara habitualmente lo que se logró con lo que se había proyectado, etapa en la que se pone en jaque el ideal del yo ; es una buena oportunidad para evaluar la posibilidad de firmar contrato con uno mismo , firmar una nueva vuelta a mi plan de vida, resignificar.
 
Se revisan errores pasados, los compromisos presentes y los objetivos futuros. Y  se está perplejo ante esta necesidad nueva y urgente de cuestionar todo lo que antes se había aceptado como válido. También es un momento de balance general respecto de la relación de pareja.  Tanto para los varones como para las mujeres es una época en donde se comienza a percibir con más crudeza el paso del tiempo, se pierde la belleza de la juventud y se ve afectada la autoestima, que debe fundarse en otros valores más allá de lo estético. La persona se enfrenta a sus viejas ilusiones, para averiguar que sucedió con lo que había soñado ser y lo que había imaginado que iba a hacer.
 
Período con replanteos vitales que gestan la oportunidad de un nuevo crecimiento personal. Se da un incremento del deseo de buscar aventuras sexuales,  el torschluss panik del que hablaba Freud, pánico ante el cerrarse de puertas.
Se descubre que el tiempo es limitado.
En palabras de Dieckmann…. la mediana edad, “época de discutir y ponerse de acuerdo con las propias sombras personales y colectivas”
Hay momentos claves para la aparición de una relación extramatrimonial en una pareja estable. Por ejemplo  el nacimiento de los hijos o la muerte de los padres. Particularmente la adolescencia de los hijos, en donde surge esa sensación que ya no somos imprescindibles en sus vidas. Se comienza a vivir la partida de los hijos, reconociéndolos como adultos y a su vez, aceptando el paso del tiempo y su propia madurez.
Es el momento de encontrarse otra vez solos, como pareja. Este reencuentro en algunos casos es algo esperado y gratificante; en otros, se intensifican desencuentros que se fueron dando a lo largo de los años pero que la cotidianeidad tapaba con monotonía. Consecuencia a veces, de haber puesto la relación en piloto automático y encontrar con los años, que sólo se compartía la tarea de criar a los hijos.
El proyecto común de la crianza de los hijos puede que cierre un ciclo junto con la llegada a la mediana edad, pero se puede pensar en un cambio de paradigma que siga manteniendo a la pareja vinculada, cada uno de los integrantes de la misma puede dedicar ese tiempo que ahora está más libre, en actividades que los gratifiquen personalmente; es decir, permitir que toda esa energía libre y ese deseo busque satisfacción para que no se provoque la sensación de vacío y la angustia concomitante.

En ciertas relaciones la infidelidad es simplemente una forma de decir que la relación llegó a su fin e inconscientemente se buscan otros medios para decir algo que cuesta mucho o que es muy doloroso en lugar de enfrentar una charla madura. Esto explica porque en algunos casos las infidelidades o las pistas de las mismas son tan evidentes, que se hace obvio pensar que se dejaron adrede para  que el otro las registre.
Algunos  varones sienten que todavía pueden conquistar y seducir con su madurez y experiencia: al igual que algunas mujeres pueden ver en una relación extramatrimonial la posibilidad de levantar su autoestima, compensar los aspectos no desarrollados y confirmarse a sí mismas.
Con estas aventuras, pueden recobrar la ilusión de sentirse amados y poder amar, tratando de recuperar la frescura de la juventud nuevamente, tal como fueron en otro momento de su vida o en las primeras etapas de la relación.

Qué es lo que pasa en la relación para que se gatille una infidelidad? Es el conflicto el que precede a la infidelidad. En muchos casos se toma a la infidelidad como la causa de una ruptura de pareja. En la mayoría de los casos, no fue la infidelidad la causa. Las verdaderas razones tuvieron que ver con el desamor, la distancia, la indiferencia, la incomunicación, la descalificación y el desprecio. En los casos en que se llega al engaño, esta situación es la consecuencia de una serie de desencuentros que va teniendo la pareja en su historia y que se han callado o silenciado en un intento de escapar del conflicto.
El mensaje de la sociedad es que al casarnos, adquirimos un bien que nos durará toda la vida. Así, nos sentimos “dueños” del cónyuge. Sin embargo, el amor no trae garantía. Algunos autores relacionan el enorme aumento de relaciones extramatrimoniales a expectativas casi míticas referente a la satisfacción emocional en la pareja.
El instinto es propio de los animales y tiene solo un objeto que puede satisfacerlo. Está relacionado a una necesidad y cierra su circuito una vez que se satisface.
En cambio, la pulsión,  propia de los seres humanos, está relacionada con el otro y con la eterna búsqueda del objeto del deseo de todo sujeto. Relacionada con una falta, ligada al deseo y que no tiene un objeto determinado.
Ni la pulsión ni el deseo pueden satisfacerse nunca, ya que estos son los motores que llevan a los seres humanos a nunca parar de buscar este objeto que va a satisfacerlos.
Pulsión como fuerza de acción constante.

Tanto en la adolescencia como en la mediana edad son las dos etapas en las que se produce un incremento pulsional, es decir, se produce un encuentro o desencuentro entre el cuerpo y el objeto. Específicamente en la mediana edad, es un incremento cuantitativo que provoca un cambio, dando la posibilidad privilegiada de volver a sellar un nuevo encuentro.
En “cuando los perros se despiertan”, trabajo realizado por el Dpto. De Investigación de nuestra fundación se conceptualiza que el domeñar este emergente pulsional es el trabajo típico de la mediana edad. Dicho trabajo consiste en transformar este malestar, su resolución dependerá de los recursos yoicos y de la robustez de las pulsiones.

Esther Perel en su libro “Inteligencia erótica” habla de la dinámica del ancla y la ola. En una relación amorosa, todos necesitamos seguridad, instinto de echar raíces, de anidar. Pero también sentimos necesidad de innovación y cambio, sensación de riesgo y aventura. Si queremos conservar el deseo por una persona a lo largo del tiempo, debemos tener la capacidad de incorporar una sensación de desconocimiento al ambiente familiar. El deseo no va de la mano del hábito y la repetición. La familiaridad es un antiafrodisíaco de comprobada eficacia.

“Para mantener el ardor de la pasión hacia el otro, debe existir un puente para cruzar”.
 

CONCLUSIONES DEL TRABAJO
INFIDELIDAD EN TIEMPOS DE INTERNET


Contaba Aristófanes en “El Banquete” de Platón, que en un principio la raza humana era perfecta. Los seres eran esféricos como naranjas, con una mitad masculina y otra femenina. Esta unidad los volvió vanidosos y empezaron a desafiar a los dioses. Zeus los castigó partiéndolos a la mitad con un rayo. Así, los humanos divididos empezaron a poblar la tierra. Cuenta la leyenda que los seres humanos siguen buscando permanentemente su otra mitad, su media naranja, para recuperar su fuerza y completud. No está mal como ilusión, siempre y cuando tengamos presente que es una búsqueda destinada irremediablemente al fracaso. Porque a todos afortunadamente, por lo menos nos falta un gajo para ser esa otra mitad que completa al otro.

Trasladado a nuestros días, el mito de la media  naranja que  busca esa unidad perfecta, es la creencia de que nuestra pareja es la que teníamos predestinada, sólo restaba encontrarnos. Mito del amor romántico, que se construye alrededor de la proyección y de la idealización de la imagen, no sobre la realidad. La magia nunca dura y la idealización del otro se termina. Falsa promesa de que en las relaciones amorosas no deben existir dificultades, alimentando la baja tolerancia a la frustración.

Las expectativas  en relación con la pareja se volvieron muy complejas; las personas se elijen por amor, y esperan que ese amor y el deseo sexual duren para toda la vida.  Se tiene la idea de que con el matrimonio se alcanzará una complementación total,  que el otro va a satisfacer todas mis necesidades afectivas.

“Establecer un vínculo afectivo es iniciar un intercambio que incluye lo que uno verdaderamente es.”(Walter Riso). A diferencia del enamoramiento apasionado, el amor aparece cuando cae la venda y  es un trabajo constante, donde vemos al otro con sus defectos y virtudes, y aún así decidimos elegirlo.

Se omite pensar que todos nos vemos afectados por estímulos sexuales nuevos que vienen de otras personas que no son nuestra pareja fija. Estos estímulos existen y no se los pueden eliminar.

Pero la ideología monogámica induce a su represión…. “Cuando se ama sólo se siente deseo por la persona amada”…  esto está lejos de la realidad. Es natural sentir deseos por otros. Se puede controlar ese impulso, pero es imposible impedir su existencia

Algunas personas argumentan que basta pensar en tener algo con otra persona para hablar de infidelidad. En Mateo 5. 27-28:” todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”. Pecado del pensamiento que se equipara al pecado del acto.  Pedir castidad en el cuerpo, y también en el pensamiento y en el deseo, no será demasiado?

La mente permite ciertas gratificaciones que en muchas oportunidades sabemos que simplemente van a quedar en el lugar de las fantasías.  Muy difíciles de admitir y de contar, por temor a ser entendidas como infidelidad en el pensamiento.  Las fantasías son el comienzo del deseo, el combustible necesario para darle arranque. Por qué negarse a recrearlas dentro de la misma pareja?

La fidelidad no es ausencia de deseo, sino AUTOCONTROL.  En una relación formal, es común que existan ciertos momentos en donde los miembros de la pareja sientan ganas de estar con otra persona, fantaseen o se sientan atraídos por alguien. El problema no es que estos deseos aparezcan, sino lo que uno hace con ellos.

Sabina cantaba…. “Y me envenenan los besos que voy dando, y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño, y con otras si duermes a mi lado”

Es un desafío superar la realidad de lo cotidiano y a pesar de todo seguir eligiendo a la persona que queremos.

Como analistas hablamos de la metonimia del deseo, es la manera de decir que el deseo se desplaza siempre de un objeto a otro, que no se detiene nunca y que no hay manera de satisfacerlo de una vez y para siempre. Por más que estemos muy bien en una situación, el deseo siempre se desplazará hacia otra cosa, porque todo deseo es, básicamente, un deseo insatisfecho. Intentar domeñarlo es el desafío al que nos sometemos día a día. Habla también de la responsabilidad de nuestros actos y de las elecciones que hacemos. Lo que la imposibilidad de detener el deseo trae aparejado es que la fidelidad es una opción. El amor no detiene el deseo y por ende, no trae garantías.

“El hombre parece haber creado socialmente a la monogamia para mantener el poder y la dominación sobre su pertenencia y quedó atrapado en esta modalidad de relación que en muchos casos le genera insatisfacción e ideales imposibles de cumplir”. (J. M. Camacho)

Esther Perel, en su libro Inteligencia Emocional reflexiona…“El amor incondicional no eleva el deseo incondicional. Se apaga la chispa con el afecto”. A medida que las parejas se instalan en la comodidad que brinda el amor, dejan de avivar la llama del deseo. Se olvidan que el fuego, necesita aire”.

Lo más contraproducente cuando se instala una crisis de pareja es querer evitarla y simular que el problema no existe. Cuando las causas de la infidelidad se ponen afuera, se pierde la posibilidad de escuchar lo que ese engaño tiene para contar.  Y este silencio pone a la pareja fuera de sintonía y los aleja. “Y cada vez más tú, y cada vez más yo, sin rastro de nosotros”

Comenzar una relación extramatrimonial constituye un comportamiento sintomático, un indicador de que algo va mal y necesita cambiar. Por eso es importante en la terapia, centrarse en el momento vital de la pareja donde la infidelidad aparece y que tiene un sentido comunicacional para esa pareja, algo para ser escuchado, y que debe ser explicitado.

Tal vez se pueda entender que sucedió para que esta pareja se encuentre hoy en esta situación  Sabiamente en respuesta a la encuesta, la mayoría de los entrevistados, tanto en los casos de respuesta afirmativa como negativa, hablaban del contrato de pareja que los miembros de la misma adherían. Hay momentos en la historia de cada pareja en que es necesario re contratar el vínculo, agregando muchas veces el contrato con uno mismo, que en la mediana edad es común volver a firmar.

Internet sólo es un instrumento que facilita en este momento histórico el acercamiento. Las raíces de la infidelidad se encuentran en otro lado.

El secreto quizá resida en no poner la relación amorosa en piloto automático, y pensar en un concepto de amor más realista, recreándolo todos los días. En definitiva, la vida nos exige un trabajo constante, asimismo el amor requiere esfuerzo permanente.

“Buscar emoción en la misma relación en la que establecemos un vínculo de permanencia constituye un verdadero desafío” (Esther Perel)
 Pretender que el cuento de la media naranja funcione es una utopía. En palabras de Patricia Collyer….” Seamos sabios, no pidamos lo imposible, pactemos lo posible y trabajemos por ello”.